lunes, 9 de junio de 2008

1ª Expedición Jebel Toubkal - Gargantas del Todra

LA PRISA MATA

A las cuatro de la madrugada del día 23 de junio de 2005, Pablo González, Juan Cano y David González partimos rumbo a Marruecos montados en el inagotable Ford Ka.
A las dos de la tarde llegamos a Algeciras y perdemos en Ferry por los pelos. Después de una hora de espera montamos el coche en el barco y otra hora de camino hasta llegar a Ceuta donde llenamos el depósito de la gasolina (cuesta la mitad que en la península).
Sin perder más el tiempo nos encaminamos a la frontera donde enseñamos los pasaportes y cruzamos en poco más de media hora, nos habían hablado de horas de espera.
Continuamos nuestro camino y pienso ¿va a salir de esta mi tan preciado coche?, en fin, llegamos a Rabat y como quedaban unas horas de luz decidimos continuar con el viaje hasta que llegamos a Casablanca donde pasaremos la primera noche.
Buscamos un camping, prepararnos la cena, tomamos te y charlamos con un gigoló y su novia de 30 años menor que él y nos dio consejos para no pagar las multas.

Al día siguiente y para variar un bicho me pica en la mano y se me ha puesto como una bota.
A eso de las 6 de la mañana nos despertamos y nos vamos a Casablanca a buscar un banco para cambiar dinero, no teníamos Dirhams. La cosa se complicó un poco por varias razones, no habíamos cambiado los relojes y la hora real de Marruecos eran las 4 de la mañana y por si fuera poco era domingo. Al final en un Hotel y con el rollo de español amigo – marroquí amigo, le dejamos la caja de cambio temblando, un buen tío.
Después de este imprevisto ponemos rumbo a Marrakech y de ahí a Imlil (2200m), donde dejamos el coche en el garaje de un tipo que se nos ofreció a guardárnoslo a cambio de unos Dirhams. Dejamos el material de escalada en el coche y el resto a la mochila, a partir de aquí ya se hace caminando. Nos ofrecen mulas para llevar la mochila pero estamos fuertes y sobre todo, que no tenemos un clavel.
Comenzamos a subir, hace bastante calor, ocasionalmente nos cruzamos con mulas que bajan y suben, algunas con clientes montados y otras con mochilas, la pela es la pela.
Llegamos a una especie de santuario y charlamos con unos vendedores, y al cabo de un rato seguimos con el camino. Por fin a lo lejos podemos ver ya el refugio (3300m), cuando llegamos comenzó a atardecer y la temperatura descendió.
Nos hacemos unos espaguetis de sobre, un te y a dormir.

Nos despertamos a las 4 de la mañana desayunamos un poco y nos ponemos en marcha por un camino muy marcado que pensamos que era el correcto, pero cuando amaneció nos llevamos una sorpresa, estábamos en un collado a más de 700m de desnivel del refugio y nos habíamos equivocado de camino. Ni cortos ni perezosos y con la moral intacta, volvimos sobre nuestros pasos hasta casi llegar al refugio y comenzamos a subir ya por el camino correcto.
Llevamos buen ritmo, comenzamos a subir por unos bloques grandes de piedra y posteriormente por unos caminos de piedra muy suelta y muy resbaladiza, hasta que llegamos a un collado donde Juan y yo esperamos un poco a mi hermano.
Al cabo de un rato vemos ya la pirámide de metal, ya estamos en la Cumbre (4167m).
Después de las fotos y las felicitaciones marchamos para abajo, pero para abajo es hasta abajo, hasta Imlil, donde pasamos la noche. Recogemos el coche y en el mismo pueblo, pero un poco más abajo. Conocemos a Hassan, dormiremos en su jardín y nos prepara una pasta buenísima, talli y luego postre, nos lo habíamos merecido después de 14 horas de actividad, 1400m de desnivel positivos y 2500m de desnivel negativo.

Como todos los días nos levantamos a las 6 de la mañana y nos fuimos a Marrakech, por allí pasamos toda la mañana y parte de la tarde. Un tipo vino a donde nosotros y se ofreció a enseñarnos cómo y donde curten el cuero a cambio de nada.
El sitio estaba un poco alejado de la mano de dios y por callejuelas muy estrechas mmm. Es increíble lo mal que olía en ese sitio, menos mal que nos dieron menta para que la llevásemos todo el tiempo en la nariz. Olía así porque uno de los tratamientos que dan a la piel es bañarla en excremento de paloma. Una vez vi a un tío por la tele que cogía esa agua y se enjuagaba la boca, decía que era bueno para las encías, a nosotros no nos dieron a probar.
Acabada la visita tenía truco, nos llevaron a su tienda de cuero a que les comprásemos algo y como no lo hicimos se enfadó un poco y casi tenemos que salir por pies.
Volvemos a la “seguridad” de la plaza y paseamos por el bazar, allí te venden hasta su hijo si hace falta, en el sentido literal de la frase. Seguimos por los encantadores de serpientes, tatuajes de gena y un largo etc. Y por la tarde después de comer, cinco horitas de coche hasta Tinerhir, en las Gargantas del Todra.
Pasamos un par de puertos, desierto, paramos en sitios de mala muerte a tomar te, sitios por donde hacía mucho tiempo que no pasaba un forastero. Todo el mundo se quedaba mirando el coche, yo creo que nunca habían visto un huevo rojo y con ruedas.
Ya de noche llegamos y después de buscar un buen rato encontramos un refugio donde nos dan de cenar y decidimos la vía a realizar el día siguiente. La tienda la montamos fuera.

Despertamos al amanecer y pronto nos ponemos debajo de la pared. La vía elegida es de 6a – 6b, de 300m, en el Sector Les Jardins.
Comienzo a subir el primer largo, de unos 45m, la roca es impresionante, tiene una adherencia estupenda y esta todo el largo equipado excepto la reunión, que esa la tienes que montar tu. Primero sube por una cuerda Juan y luego por la otra Pablo, se lo suben como si nada.
El siguiente largo de similares características y dificultad lo sube Juan de primero que lo solventa sin problemas, luego sube Pablo y luego yo.
La temperatura es buena y todavía da la sombra en la pared. Como la cordada es de tres vamos un poco mas lentos, pero muy bien.
El tercer largo lo hace Pablo de primero, es el más difícil de los tres, a mitad de largo se queda sin cintas, por suerte lleva unos friends y unos cordinos y puede salir del paso. Hemos cometido un error de novato. Luego subo yo y después Juan.
Comienza a dar el sol en la pared. Yo doy de primero el cuarto largo, a partir de aquí no esta equipado, luego subirá Pablo y luego Juan. No sabíamos por donde iba la vía con exactitud, así que Juan decide ir por la derecha y lo ve bastante mal, con piedra muy suelta y difícil de proteger.
Pruebo yo suerte por la derecha y consigo terminar el largo de unos 45m, bastante sencillo, era una travesía ascendente. Legaron mis compañeros a la reunión y seguimos hacia arriba.
Es el turno de Pablo, comienza a subir, estaba a una altura de unos 15m cuando de repente grita ¡PIEDRAAAA! La piedra en cuestión era como una televisión de 21”, que nos pasa casi rozando a escasos 10cm, por suerte tuvimos el suficiente tiempo de apartarnos de la trayectoria sino… de nada hubiesen servido los cascos. Dentro de la buena o mala suerte que tuvimos, según se mire, la piedra fue a caer a la cuerda, partiéndola en cinco trozos.
Después de unos tembleques de piernas y de tranquilizarnos un rato, Pablo regresó a la reunión sin mayor problema.
Teníamos una cuerda de 60m entera y un trozo de 30m de la otra cuerda. Ahora comenzaba el lento descenso, todo esto sin agua y con 38ºC. Montamos los rápeles hasta casi terminar la cuerda de 30m, luego nos anclábamos a la pared, nivelábamos las cuerdas y seguíamos bajando un trozo más. Esta maniobra la teníamos que hacer cada uno de nosotros y en cada rápel.
Llegamos abajo un poco deshidratados pero contentos por estar enteros.
Nos estaba esperando un fulano que comenzamos hablando con el y luego, nos quería enseñar su casa y tomar té, y eso hicimos ir a su casa, al cabo de un rato de charla y mostrarnos la kashba y el té, nos empezó a sacar alfombras y demás artilugios y después de un rato marchamos ya de camino hacia Burgos.
Condujimos hasta que se hizo de noche y dormimos en la terraza de un albergue.

Al día siguiente continuamos con nuestro camino de regreso en el único pueblo donde paramos fue en Chefchaouen. Seguimos hasta Algeciras donde cogemos de nuevo el Ferry hasta Ceuta. Volvemos a llenar el depósito de gasolina y llegamos a dormir a unos campos de olivo pasado Granada.
Y por fin al día siguiente llegamos a comer a casa.
Total, 4000km en una semana, es que el Ka es mucho coche.

Expedición Aconcagua (6.962m)

UNAS NAVIDADES EN EL ACONCAGUA (6.962m)

Poco después de la media tarde del día 18 de diciembre de 2005, David González y Agustín Guerrero, miembros del Club Alpino Burgalés y Félix Castrillo de la Sociedad de Montañeros, partíamos del aeropuerto de Madrid con destino a Buenos aires, no sin antes despedir a mis padres, y recibir las ultimas palabras de “Suerte”, “Te quiero”, “Mucho cuidado con todo”, “Si lo ves mal te bajas”.
Embarcamos y tras una hora de retraso del despegue del avión, un par de comidas bastante malas, 8 horas de viaje y sin pegar ojo aterrizamos en Buenos Aires. En el mismo aeropuerto tenemos que pasar la noche tumbados en los bancos de espera hasta que salga nuestro próximo avión por la mañana con destino a Mendoza.

Día 19 de diciembre de 2005
A la mañana siguiente un mosquito me despierta, me acaba de picar en las dos manos y las tengo como unas botas, bien empezamos. Tenemos por delante un día muy ajetreado.
Montamos en el avión rumbo a Mendoza y en Córdoba hacemos una escala en la que tenemos que recoger las bolsas, pasarlas por la aduana y volverlas a meter en el avión. Nos preguntan si llevamos comida y especifican si tenemos jamón, espero que no abran mi bolsa, porque llevaba un kilo repartido en cinco paquetes envasados al vacío que mi madre me había preparado. Sin más percances volvemos a montar en el avión para ya por fin llegar a Mendoza.
Allí nos está esperando Adrián, perteneciente a la empresa INKA, el cual nos trasladará al hotel a depositar las bolsas. De ahí nos lleva a comer, por supuesto un buen Bife de chorizo que tan merecida tienen la fama. Ya con el estomago lleno nos dirigimos a la Subsecretaria de Turismo, donde hay que sacar los permisos de ascensión personalmente, 1000 pesos, unos 330 dólares.
Luego nos vamos a la oficina de INKA a por el gas. Esta empresa es la que Aragón Aventura tiene subcontratada aquí en Mendoza
De allí nos vamos al Carrefour, que tenemos al lado del hotel, a ultimar las compras de la comida de altura, un poco de arroz, otro poco de pasta, unas galletas, unos frutos secos… para que luego sobre más de la mitad.
Después de todo esto hasta nos quedó tiempo para cenar y comernos un helado.

20 de diciembre de 2005
En mi opinión un día un poco perdido pero bueno, sin madrugar mucho partimos en dirección a Penitentes, una estación de esquí sin nieve (recordemos que aquí es verano) próxima a la entrada del Parque del Aconcagua.
180km separan a Mendoza de Penitentes que los realizamos en tres horas. No hay prisa, es todo lo que tenemos que hacer hoy. Una paradita en Uspallata para estirar las piernas y beber algo. El calor es agobiante, ya podía hacer así por allá arriba.
A la llegada al hostel sorpresa, en la puerta hay una pegatina del Grupo Espeleológico Niphargus, la colocarían Jose, Carlos y demas amigos en el 2000, pues bien que sepáis que sigue ahí y que no os la hemos quitado. Hay que decir al respecto que estos dos amigos hicieron muy buen trabajo con la publicación del libro “Sin Resuello”, escrito por Jose Manuel Renuncio y el CD de Carlos del Val. Los días que me he pasado leyendo el libro una y otra vez y viendo el CD en mi ordenador. Lo recomiendo.
Ya en el hostel y repartidas las camas procedemos al pesaje del material que han de llevar las mulas hasta el Campamento Base de “Plaza de Mulas” (4200m). Son 30 los kilos que nos permiten subir por persona, nos excedemos en unos pocos así que esos nos los tendremos que subir nosotros.
Después cena y a la cama, que mañana empieza lo bueno.

21 de diciembre de 2005
Nos despertamos prontito y después de un buen desayuno nos vienen a buscar en un todo terreno que nos llevará a Horcones, la entrada al Parque del Aconcagua.
Enseñamos los permisos al Guarda parques y nos da el visito bueno para ascender, así que sin más dilación comenzamos a andar. Primeras vistas del Aconcagua y la cámara de fotos empieza a echar humo.
Tras un par de horas llegamos a nuestro destino, “Confluencia” (3300m), donde nos espera Belén con la comida ya preparada, todo un lujo. Después de comer nos muestra las tiendas en las que dormiremos las próximas dos noches.
Por la perspectiva y aunque el Aconcagua sea muy alto (6962m), aquí se pierde de vista.
El resto de la tarde la pasamos leyendo, escuchando música y dando paseos por esta ciudad de tela multicolor.

22 de diciembre de 2005
A las 8 de la mañana ya nos esperaba un copioso desayuno compuesto por jugos, te, galletas, huevos revueltos,…
Hoy realizaremos el primer pico de aclimatación que consiste en dormir por debajo del punto máximo alcanzado durante el día.
Partimos con las mochilas más vacías que las de ayer, agua y un gore-tex por si acaso, el tiempo es muy cambiante y con una celeridad pasmosa. Comenzamos a subir las primeras rampas y al poco tiempo se comienza a divisar la impresionante pared sur. A lo largo del camino se nos va descubriendo poco a poco, hasta que llegamos al lugar denominado “Plaza Francia” (4100m), donde durante una hora contemplamos los casi 3000m de pared en todo su esplendor. Es sobrecogedor.
Después de admirar el Aconcagua y de sentirnos tan pequeños al lado de ese gigante, tomamos el camino de regreso a Confluencia (3300m), que solventamos en menos de la mitad de tiempo que en la subida.
Cena y a al saco en el que me quedo pensando después de haber visto al Aconcagua, sin la ventaja de las fotos, si esto no me va a quedar un poco grande.

23 de diciembre de 2005
Sale el sol y todo se empieza a poner en marcha, desayunamos fuertemente y volvemos a cargar las mochilas con todo, ya que no volveremos aquí hasta nuestro regreso de la cumbre.
Dejamos Confluencia sobre las 9:30 y lo primero que hay que hacer es bajar unos metros para atravesar por un puente el río Horcones para continuar por su margen izquierda. Tras una pequeña subida nos plantamos en una extensión plana denominada Playa Chica de unos 10km de largo, y al fondo el Cerro Dedos. El terreno es muy árido, ya que la vegetación es inexistente a partir de los 3500m. El viento sopla en contra.
Acabado este tramo, comienza Playa Ancha con el Cerro Cuerno al fondo. Similares características pero de 12km. Atravesamos varios ríos y sin mayor complicación terminamos este segundo tramo.
A esta altura nos encontramos con Diego Rodríguez, también del Club Alpino Burgalés, que bajaba con un compañero de expedición de Bilbao con un edema pulmonar y un italiano con los dedos negros por congelación.
Después de unos toboganes de subidas y bajadas y algún campo que otro de penitentes llegamos al último escollo antes de llegar al Campamento Base de “Plaza de Mulas” (4200m), Cuesta Brava. 300m de desnivel para terminar la jornada con un porcentaje de inclinación bastante elevado.
Al cabo de 6 horas de jornada llegamos al Campamento Base, donde volvemos a enseñar los permisos. Allí nos esta esperando Josefina, con agua y algo para picar, ella es la encargada que INKA tiene aquí.
Se va el sol y todo el mundo a su tienda a esperar un nuevo día.

24 de diciembre de 2005
Sale el sol, comienza a subir la temperatura y el Campamento Base entra en movimiento, los que suben, los que bajan y los que descansan como nosotros. Hoy lo dedicaremos a pasar el día por el campamento sin forzarnos demasiado, después de desayunar cruzamos al hotel distante una media hora, para ello hay que atravesar un par de campos de penitentes. Desde allí llamamos a casa.
Por la tarde después de comer nos acercamos hasta el medico, 52 pulsaciones y 88% de saturación de oxigeno en sangre, nos dice que estamos demasiado bien para el poco tiempo que llevamos. Yo no me lo creía, ya que el día anterior por la noche me dolió la cabeza como nunca antes lo había hecho.
Llega la Noche Buena y nos ponen una cena espléndida, acompañada de vino y champagne, impresionante para estar a 4200m y un poco alejados de la mano de dios.
Después de cantar unos villancicos populares nos vamos a la carpa de Diego, Isabel y Rober para terminar tomando unas cervezas.


25 de diciembre de 2005
Como siempre esperamos a que los primeros rayos solares golpeen en nuestras tiendas para salir del saco y ponernos en movimiento.
Después del desayuno cogemos las mochilas y ponemos rumbo al Cerro Bonete (5100m). Volvemos a atravesar los campos de penitentes que habíamos cruzado el día anterior en dirección al hotel para luego continuar por su derecha. Atravesamos varios incómodos campos de penitentes combinándolos con pedreras. El camino es bastante evidente, ya que muchos andinistas utilizan esta montaña como parte de su aclimatación. Tras tres horas de ascensión hacemos cumbre, desde aquí se puede contemplar en casi su totalidad la ruta Normal.
Una hora en la cumbre y descenso otra vez a Plaza de Mulas por el mismo camino.
Por la tarde organizamos todo el material que habíamos traído y decidimos qué llevaremos en el porteo del día siguiente hasta “Nido de Cóndores” (5350m).

26 de diciembre de 2005
Como todos los días después de la salida del sol nos ponemos en marcha, con las mochilas bien cargadas, y nos dirigimos a montar el Campo 1 “Nido de Cóndores” (5350m). La subida es bastante fuerte pero el firme es bueno y avanzamos con celeridad. Vamos adelantando a otras expediciones que han salido antes que nosotros, nos encontramos bien y vamos a buen ritmo.
Pasamos por “Plaza Canadá” y continuamos hasta “Cambio de Pendiente” donde disminuye la pendiente, para hacer posteriormente una travesía hacia la izquierda hasta Nido de Cóndores. En tiempo: tres horas y media.
Nos encontramos que hay pocas tiendas así que podemos elegir un buen sitio donde colocarla, resguardada del viento y con un nevero cerca. Montamos la tienda y metemos todo lo demás dentro de ella, comemos un poco de jamón, disfrutamos un buen rato de las vistas y bajamos por donde habíamos venido.
A la llegada al Campamento Base acabamos de preparar lo que al día siguiente nos terminaríamos de subir, no se podía olvidar nada, porque ya no volveríamos a bajar.
El sol se esconde, la temperatura baja vertiginosamente, se hace el silencio y todo el mundo a sus respectivas tiendas.
Afuera sopla el viento fuertemente haciendo temblar a la tienda, ¿habrá aguantado la que tenemos en Nido?

27 de diciembre de 2005
Sin prisa nos despertamos, desayunamos y nos ponemos de nuevo en camino por la misma ruta que ayer transitamos, vamos a buen ritmo pero un poco más lentos que el día anterior, no hay que desgastarse.
Al llegar comprobamos que la tienda sigue en su sitio y que el viento no ha podido con ella, la teníamos bien protegida con piedras a su alrededor.
Pero cuando nos disponíamos a fundir agua asaltaron nuestras dudas de cumbre, no nos funcionaba ninguno de los dos hornillos que llevábamos, el mió creo que se fastidió en Jaca y el de Félix no prendía, aunque Agustín al final consiguió arreglarlo, con eso de que es bombero. También un poco ayudados por la solidaridad francesa de Yannick Tonner que nos prestó uno y pudimos salir del paso.
La temperatura baja rápidamente, nos metemos en la tienda a preparar la cena y pronto a los sacos que es donde mejor se está.

28 de diciembre de 2005
La condensación se ha congelado en las paredes de la tienda y superficie de los sacos, esta todo blanco. Cuando los primeros rayos del sol tocan a las tiendas se empieza a caer la escarcha y parece que nieve dentro de la tienda. Esto nos sucedería los días posteriores.
Con poca carga en las mochilas nos ponemos en camino hacia el Campo 2 “Berlín” (5900m), por el camino nos cruzamos con gente que baja de la cumbre, unos con éxito y otros menos afortunados. Vemos que hay gente que bajan en unas condiciones lamentables, algunos dando tumbos y perdiendo el equilibrio. ¿Tal es el afán de las personas de subir a toda costa incluso jugándose la vida? ¿No hay nadie que les diga que se bajen? ¿Y si te dicen que te bajes, les haces caso? Una retirada a tiempo vale más que una victoria.
Al cabo de una hora y media llegamos a Berlín, un lugar muy sucio y con tres construcciones de madera de forma triangular bastante precarias, que en caso de necesidad se pueden utilizar como vivac.
Nos encontramos bastante bien así que decidimos seguir un poco más adelante. Primero se da la vuelta Agustín, luego yo y por último Félix.
Regresamos a Nido de Cóndores e inmediatamente comenzamos a fundir nieve.
Cae la noche, el sol se pone y comienza el festival de colores. En el horizonte, amarillo, rojo, azul, es una puesta de sol impresionante, nunca había visto nada igual.

29 de diciembre de 2005
Sin ningún tipo de prisa esperamos a que salga el sol por completo, hacemos el desayuno, recogemos la tienda y guardamos entre unas piedras el material que nos sobraba.
Nos cargamos las mochilas y volvemos a subir para ya establecer el Campo 2 “Berlín” (5900m)
Fundimos nieve, que lleva bastante trabajo, al infiernillo le cuesta más que abajo derretirla, ya que a estas alturas pierde poder calorífico.
Por la tarde una chica nos dice que baja un japonés bastante “tocado” y que no puede moverse, Agustín es el que sale a buscarle, en compañía de otros montañeros. Lo encontraron y lo metieron en el refugio de madera que es donde se hospedaba. El tío no tenia nada ni de material ni un buen saco, ni tienda, ni nada. ¿Qué se le pasa a esta gente por la cabeza? Yo creo que no aprecian la vida. También había allí otra chica alemana que no ve a su marido desde por la mañana y esta muy nerviosa aunque al anochecer apareció.
Apenas cenamos, lo único que hacemos es beber. Dentro del saco nos metemos el agua para evitar que se congele, por la noche tendremos temperaturas de -25ºC.

30 de diciembre de 2005
El día más esperado de una expedición es siempre el asalto definitivo a la cumbre, todas las ilusiones convergen en único objetivo, cuya consecución suele marcar el éxito o el fracaso de la empresa. Ese día el alpinista se olvida de casi todo lo accesorio, como si se de la primera cumbre se tratara. En el hecho de pisar la cumbre se unen las sensaciones de la subida, días de esfuerzo y demas sentimientos. Muchos profanos juzgarán de surrealista el acto de subir para luego bajar.
A las 7 de la mañana enfundados en los plumas nos ponemos rombo a la cumbre y nada más salir se nos congelo el agua de las mochilas, de nada había servido dormir con ella.
Vamos caminando y al poco de salir un fenómeno de la naturaleza increíble, la sombra del Aconcagua se reflejaba en el horizonte, impresionante. Continuamos ascendiendo hasta llegar al refugio “Independencia” (6300m), donde hacemos la primera parada.
Seguimos haciendo una travesía ascendente que cruza el Gran Acarreo y por la que atravesamos el Portezuelo de los Vientos. Acertado nombre, porque aquí si que soplaba el viento de lo lindo. El caminar por aquí es un poco incomodo porque son piedras bastante sueltas y te resbalas continuamente.
Alcanzamos la base de la temible Canaleta, aquí hacemos la segunda parada y dejamos las mochilas para afrontar esta última parte más aliviados. Comienzan a subir primero Agustín y Félix, yo me quedo haciendo una parada un poco más larga.
A partir de aquí el más mínimo movimiento cuesta mucho hacerlo, cada pocos pasos tienes que parar a recuperar el resuello. Primero son quince pasos, luego son diez, luego son seis. Yo me ponía unas metas, “voy a llegar a esa piedra” y muchas veces me era imposible.
Después de mucho trabajo y un poco de sufrimiento llego al Filo del Guanaco, Agustín y Félix ya están en la cumbre. No queda nada, ya estoy casi arriba, no puedo evitar que se me caigan las lágrimas, me acuerdo mucho de mi madre y de mi padre que estuvo aquí hace quince años, Pablo, Juan, que les hubiese encantado haber estado aquí… y demás amigos.
Veo la cruz de aluminio que tanto había visto en fotografías, ahí esta la tan ansiada Cumbre (6962m), son las 14:22. Abrazos con los compañeros, felicitaciones e infinidad de fotos. Comenzamos a bajar y al poco nos encontramos con Isabel y Rober, también lo conseguirían. La bajada la hacemos despacio debido al cansancio acumulado durante el día.
Nada más llegar a Berlín nos ponemos a fundir nieve y beber esta noche tampoco cenamos.

31 de diciembre de 2005
Recogemos las tiendas y para abajo, llegamos a Nido de Cóndores, recogemos el material que habíamos dejado y regalamos la comida y el gas sobrante a unos porteadores. Continuamos bajando hasta llegar a Plaza de Mulas donde ya nos estaba esperando Agustín.
Por la tarde fuimos al hotel a llamar a casa a comunicar la noticia y a felicitar el Año Nuevo y por la noche… Fiesta.
Al día siguiente descenderíamos los 40km que separan Plaza de Mulas de Horcones.
Gracias a Aragón Aventura, en especial a Javier y Fernando Garrido por el buen trabajo que hacen.



sábado, 7 de junio de 2008

2ª Expedición Jebel Toubkal (4.167m)

ALTO ATLAS – JEBEL TOUBKAL (4.167m) - MARRUECOS -



Día 1.- León - Madrid – Marrakech
Comenzamos el viaje partiendo desde la estación de autobuses de León, a primera hora de la mañana tomamos el autobús con destino a Madrid. Allí nos espera Juan, un amigo que nos llevará a la Terminal 1 del aeropuerto de barajas.
Después de la larga espera, facturación de equipajes, etc., montamos ya en el avión de la compañía de bajo coste de Easy Jet, y tras dos horas de vuelo aterrizamos en el aeropuerto de Marrakech. Posteriormente el temido paso de la aduana, como nos dijeron en nuestro primer viaje a Marruecos, “La prisa mata”, y efectivamente los policías van lentísimos, pero sabiéndolo ya de antemano no hemos de estresarnos. La otra posibilidad es el soborno del policía, que por unos Dirhams te cuela toda la cola de turistas.
Tras el paso de la aduana comienzan las duras negociaciones con los taxistas para llevarnos al centro de Marrakech, donde tenemos nuestro Ryad.
Dejamos los petates y sin perder tiempo nos vamos a cenar a la Plaza Jenna el Fna, donde cenamos por los puestos.

Día 2.- Marrakech – Imlil – Refugio del Toubkal
Por la mañana pronto desalojamos el Ryad y buscamos a un taxista que nos quiera llevar hasta Imlil, aunque con dinero de por medio te llevan al fin del mundo, acordado ya el precio montamos los petates en el taxi y para Imlil.
Los aproximadamente 80Km. los realizamos en unas dos horas. Las carreteras son malas y estrechas, además vamos parando por el camino para hacer fotos. No se como logramos entendernos con el, porque no habla ni francés, ni ingles y mucho menos castellano.
Nada más llegar a Imlil, reconozco entre la multitud a Mohamed, quien nos estaba ya esperando.
Mohamed es un joven marroquí, árabe cerrado, de los de nada de cerdo, ni alcohol y cinco oraciones a Alá al día, un tío majísimo que conocí dos años antes en este mismo lugar, además es guía en el Toubkal, desierto…
Con él contacte desde España para que nos buscase sitio para dormir y una mula para portear el material, y eso hizo, cuando llegamos estaba todo listo.
Después de ordenar las cargas partimos Ángela y yo para arriba.
1.475m. de desnivel tenemos por delante hasta llegar al refugio de “Les Muflons” a 3.100m
Poco a poco vamos subiendo sin prisa y sin ningún tipo de dificultad técnica. Por el camino nos cruzamos con lugareños del pueblo de Aremd, con los que nos paramos a hablar con ellos (más o menos), gente maravillosa, continuamos el ascenso y la primera parada la realizamos en Sidi Chamharouch, característico por ser un sanatorio, por una enorme piedra pintada de blanco y por las numerosas tiendas en mitad de la ascensión.
Después de un te, seguimos nuestro camino, la siguiente parada la hacemos en otra tienda en mitad de la nada. Allí conseguimos convencer al vendedor, aunque a duras penas, que le vamos a comprar una rosa del desierto, pero a la bajada, no llevamos suficiente peso como para andar subiendo piedras.
En los últimos 300m de desnivel la mula se detiene, comienza la nieve y el mulero nos dice que no puede continuar, así que nos repartimos las cargas y continuamos.
La temperatura ha descendido bastante y nos vemos envueltos en una tormenta de nieve, al poco tiempo llegamos al refugio y nos calentamos.
Aquí a 3.100m hay dos refugios uno del Club Alpino Francés (CAF) y otro privado “les Muflons”, más barato y mejor.
Descansamos, cenamos y para el saco.

Día 3.- Refugio del Toubkal – Cumbre – Imlil
Por la mañana, al amanecer, partimos hacia arriba, nos colocamos los crampones, los cuales no nos quitaremos en todo el día.
A los pocos metros de abandonar el refugio comienza una fuerte pendiente de unos 400m de desnivel, la tomamos por la parte derecha de la misma, después la pendiente disminuye hasta que llegamos a situarnos en la arista cimera, con algo más de inclinación.
Unos metros antes de llegar a la cumbre ya se divisa la pirámide, la que nos indica que hemos subido a la cumbre más del Atlas y del norte de África, al Jebel Toubkal de 4.167m de altitud. Desde aquí vemos las cumbres del Ras de Ouanoukrim, el Timersguida, el Tadat, todas ellas montañas de más de 4.000m.
Después de las obligadas fotos en la cumbre, comenzamos con precaución el descenso hasta el refugio.
Allí reorganizamos las cargas y continuamos el descenso hasta el pueblo de Imlil, no sin antes comprar a mitad de camino la piedra al sujeto.
Un día duro pero agradecido por haber conseguido la cumbre, en total un desnivel acumulado positivo de 1.100m y uno negativo de 2.575m en el día.
Ya en Imlil nos esperaba Mohamed, el que después de darnos una buena ducha, nos invitó a una buena cena compuesta por sopa tradicional marroquí, tagjine de cordero, fruta y un te (güisqui bereber).

Días 4, 5 y 6.- Imlil – Marrakech
A la mañana siguiente tomamos un taxi compartido con una italiana para regresar a Marrakech.
Allí pasaremos los tres siguientes días visitando la ciudad.

Entre los lugares visitados podemos destacar la Madrassa, una antigua escuela coránica, el palacio de la Bahía, las curtidurías del cuero, la koutobia, las tumbas Saadies y por supuesto el bazar.